Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas

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Síndrome de Alicia en el País de las Maravillas


El síndrome de “Alicia en el País de las Maravillas”, con este nombre podríamos pensar que se trata de vivir en un mundo fantástico en el que, al igual que en la película de Disney, todo es posible.

En realidad las personas que sufren esta patología lo describen así: “Veía las cosas pequeñas y lejanas, a veces se movían. Mis libros se volvían más grandes y otro día vi cómo mi padre se hacía tan pequeño como un muñeco”, “a veces la persiana de una ventana subía y bajaba una y otra vez”. Estas concretamente son las palabras de una niña diagnosticada en 2009 a los ocho años de edad; su caso es excepcional, puesto que es la primera vez que se diagnostica esta enfermedad a un paciente pediátrico.

Denominado también micropsia, es un trastorno neurológico que se caracteriza por distorsionar la imagen corporal y percepción alterada de la distancia, tamaño, forma o relaciones especiales de los objetos. Se produce por infección del virus de Epstein-Barr (O bien, por intoxicación con drogas alucinógenas).

Así definido ese síndrome, no será el mismo que padecen ciertos políticos gobernantes, pero sí se observan síntomas muy parecidos en cuanto a la percepción alterada de la realidad del país.

Recientemente, diferentes actores del Gobierno, han vuelto a afirmar que vivimos en el “PAÍS DE LAS MARAVILLAS”, le cuento amable lector: Es una mala costumbre de la clase política del país, la que tiene o ha tenido el poder, convertir pueblos abandonados en lugares mágicos. La pobreza y miseria de miles de salvadoreños, es considerada sólo cuando el gobierno en turno o los malos candidatos van en busca de los reflectores mediáticos, principalmente en tiempos electorales.

Sólo así se recuerda que hay compatriotas subsistiendo en la desgracia. En un país que teniendo tanta necesidad, no es justo se despilfarren recursos como lo vemos a diario. El objetivo es tratar de entender la ceguera y sordera del político, al asegurar que El Salvador es el “País de las Maravillas”, siendo un pueblo tan necesitado, a Dios gracias, tendrá momentos de gloria.

En este “País de las Maravillas” vemos cotidianamente elementos del orden público conteniendo manifestaciones o cerrándole el paso a la comunidad, que buscan acercarse a diferentes órganos de Estado, para reclamar sus derechos o por el rumbo incierto que llevamos; lo cierto es que el país está muy rezagado en su crecimiento con desempleo y endeudamiento hasta el tope.

Día a día los salvadoreños salimos a batallar con el tráfico y las trabazones del Sitramss. Los servicios de salud y centros escolares están en decadencia. Se firmó la paz de un conflicto armado pero no alcanzamos la paz social; El Salvador, en la realidad, continúa derramando sangre diariamente, mientras escuchamos en cada entrega noticiosa que “estamos preparados para combatir a los delincuentes”, “que no hay espacio para la impunidad”, “que las extorsiones las vamos a detener” y un largo etcétera, aunque debemos reconocer ciertos avances en la persecución del delito y la corrupción (en algunos casos preocupa el irrespeto a la presunción de inocencia).

En El Salvador la población no habla del estado maravilla, aunque es lo que la mayoría quiere y ciertamente anhela. Cuesta mucho aceptar y reconocer la verdad: Sin respeto a la Constitución, sin cambiar la forma de hacer política, sin diálogo sincero, sin cumplimiento de los acuerdos, sin un estado de derecho, sin transparencia, sin rendición de cuentas, sin una sociedad civil vigilante y exigente, sin fortalecer la democracia, sin honradez… sin Dios, Unión y Libertad, El Salvador no podrá avanzar por el sendero que lleva al país maravilloso que nos cuentan. ¿O usted qué opina?

Vía El mundo

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