Escuela pasó de ser una “champita” a un lugar digno gracias a Alemania

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El cónsul alemán, Norbert Eichler, inauguró las instalaciones del Centro Escolar Caserío Pozas Verdes y la remodelación de cuatro centros educativos en el municipio de Sensuntepeque.

Durante más de 20 años los alumnos del Centro Escolar Pozas Verdes, en Sensuntepeque, recibieron clases en ramadas, en el corredor de una casa y en un granero, hasta que recibió la ayuda del gobierno de Alemania para construir, en coordinación con la alcaldía, las instalaciones adecuadas para su funcionamiento.

“Esta escuela tiene años de existir sin infraestructura, siempre había andado alquilando casitas hasta que nos instalaron en una champita”, explicó Irma Rosales, Directora del Centro educativo.

Habitantes del Caserío Pozas Verdes pidieron al Ministerio de Educación la construcción de una escuela para la comunidad, con la que alrededor de 20 familias serían beneficiadas. La inscripción fue concedida, pero con la condición de que la comunidad encontrara un terreno dónde construirla.

Los primeros cinco años funcionó en un rancho de adobe con pocos pupitres y una pequeña pizarra, mientras encontraban un lugar para ubicarla.

Al no hallar un espacio adecuado, un miembro de la comunidad ofreció un terreno cerca de una quebrada, pero los padres de familia se negaron a mover la escuela por el peligro que podría significar para los alumnos.

La escuela brinda clases a niños de primero a sexto grado con el sistema de aula integral, el cual consiste en una sola aula para todos las secciones. La maestra que se había asignado tenía que impartir un mismo tema con la dificultad que cada grado necesita.

El rancho alquilado siguió deteriorándose, las paredes empezaron a caerse y el riesgo de sufrir un accidente se volvió inminente, por lo que la maestra, preocupada por la seguridad de los niños, decidió abrir las puertas de su hogar a 17 alumnos sin escuela, y les instaló un espacio improvisado en el corredor de la vivienda.

Pero luego de ocho años, un trágico suceso volvió a dejar al centro educativo a la deriva: el asesinato de la maestra, solo conocida como María. Los familiares a cargo de la propiedad ya no permitieron que la escuela siguiera funcionando en la casa.

Ante ese hecho, la escuela se encontraba en peligro de cerrarse si no encontraban pronto un nuevo lugar y otra maestra, y el Ministerio de Educación ubicaría a los alumnos en escuelas aledañas al caserío y el esfuerzo por tener una escuela propia se desmoronaría.

El padre de uno de los estudiantes prestó el granero de su casa para ubicar provisionalmente el centro escolar. El espacio estaba construido con paredes de adobe y rocas, techo de láminas y suelo de tierra.

Los niños recibían las clases a la par de un corral con vacas y caballos.

“Yo molestaba a los niños y les decía la vaca también va aprender a leer porque ellas estaban ahí a la par”, comentó la directora.

Los niños no tenían adónde ir al baño ni tampoco agua potable para tomar; con la ayuda de la maestra y padres de familia pedían agua a los vecinos o iban al río a traerla en cántaros.

Las condiciones en que las que recibían las clases eran inadecuadas para su aprendizaje. Durante época de verano terminaban sucios por el polvo del suelo y no tenían suficiente agua para que todos se limpiarán.

En época de lluvia debían suspender clases. “Cuando llovía mandaba a los niños que vivían más cerca a su casa y los que vivían lejos se quedaban conmigo en la casa de la par hasta que pasara”, explicó la maestra.

La ayuda alemana
Como parte de los proyectos de ayuda directa a las comunidades, el cónsul de Alemania, Norbert Eichler, hizo entrega de las nuevas instalaciones para el Centro Escolar Caserío Pozas Verdes.

El proyecto consistió en la construcción de una nueva aula integrada con patio para recreación, portón de acceso, tanque de agua, baños, servicio eléctrico y la colocación de una cerca perimetral para la seguridad de los alumnos.

El terreno para la construcción del centro educativo fue donado por Amilcar Orellana, habitante de la comunidad Pozas Verdes.

La inversión total fue de $32,940.86 con el financiamiento de $29,000 por parte de la Embajada de Alemania y $3,940.86 por la alcaldía.

El aula fue equipada con 50 pupitres nuevos, los cuales fueron donados por el Programa Yo Cambio de Centros Penales.

Un total de 23 niños fueron beneficiados con las nuevas instalaciones.

Para Nancy Arévalo, madre de una alumna, es un sueño hecho realidad porque durante todo el tiempo que llevó a su hija a estudiar las condiciones eran deplorables.

“Alemania es un gran aliado en el tema educativo, independientemente de la cantidad de alumnos que se beneficien es impactante porque se está trabajando directamente con la población estudiantil, muchas veces porque no se tienen las condiciones idóneas no están yendo a la escuela ”, explicó Edgar Bonilla, alcalde de Sensuntepeque.

Como parte de los proyectos con el municipio, Alemania remodeló cuatro centros escolares más.

El Centro Escolar Caserío El Espino, del cantón Cuyantepeque se benefició con cambios de techos e instalación de cerca perimetral. También, en el Centro Escolar El Chunte ubicado en el caserío El Cordoncillo, se instalaron nuevos techos, lavaderos, baños y mejoramiento en el piso del comedor escolar.

Además, los centros educativos Caserío Candelaria y La Guaruma, ambos situados en el Cantón El Aguacate, se beneficiaron con la instalación de cercas perimetrales, techos y portones de acceso.

La inversión total en remodelaciones de infraestructura fue de $32,506, con estas obras se mejoró las condiciones educativas y de seguridad de 400 niños.

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