Así sale adelante el país, corrigiendo el rumbo

Así sale adelante el país, corrigiendo el rumbo

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Sherman Calvo

Con mano de hierro y sin guante de seda, deben hacerse mayores recortes del gasto público para reducir el déficit de El Salvador, como una decisión  imprescindible para crear empleo, mejorar la competitividad de las empresas, volver a crecer, rebajar el déficit que nos asfixia, y garantizar la justicia social y el poder adquisitivo de los más débiles; es imperante hacerlo ya, con coherencia, coraje y responsabilidad.

En El Salvador no podemos vivir más tiempo por encima de nuestras posibilidades: Déficit presupuestal es sinónimo de endeudamiento, pero como no soy economista, lo voy a explicar en mis palabras como empresario de la publicidad.

La economía implica un constante decidir, actuar económicamente es lograr lo más con menos. Proceder anti-económicamente es utilizar más de lo necesario para lograr un fin. Dicho de otra manera, los gobernantes que derrochan el dinero de los impuestos, causan el mismo daño que un ladrón que roba en tu casa, ambos reducen tu patrimonio… lo que gasta un gobierno, algún contribuyente lo dejó de invertir. Por eso insisto, en la medida que más ciudadanos conozcan los principios económicos y exijan su correcta aplicación, los gobernantes limitarán más sus gastos y actuarán en beneficio de la sociedad.

No es con más impuestos que vamos a generar el crecimiento económico necesario. No se puede argumentar que los impuestos son sinónimos de crecimiento económico, dado que éste es anterior al impuesto y, de hecho, determina la carga tributaria. Es falso pensar que los aumentos de impuestos van a incrementar el producto interno bruto del país. A mayor gasto público, menor inversión privada, altos impuestos, bajo crecimiento económico.

Los impuestos siempre son cargas que se trasladan a los consumidores y, por lo tanto, no se puede afirmar que las empresas absorberán el costo de los mismos, ya que las empresas trasladarán dicho costo a los consumidores. Los impuestos siempre los pagan los más pobres porque  no tienen a quien trasladarlos. Bajos impuestos, promueven el ahorro, altos lo desincentivan. Por consiguiente, puede afirmarse que los aumentos de impuestos conllevan niveles mayores de pobreza, desempleo y menor inversión.

Si bien se puede calcular el producto interno bruto del país, no podríamos calcular el nivel de satisfacción o insatisfacción de los grupos poblacionales por nivel socio-económico, edades y sexo frente a la situación económica y social imperante. Quizás si realizamos una encuesta, ésta podría identificar, en un momento dado, la existencia de cierta aceptación o malestar en la población.

En la actualidad, el péndulo se mueve hacia una economía social de mercado, donde la prioridad fundamental será erradicar la pobreza respetando las reglas de mercado pero ejecutando una mayor efectiva y eficiente política social, teniendo presente que LA  BASE DEL PROGRESO ECONÓMICO ES PRODUCIR MÁS DE LO QUE CONSUMES.

Por otra parte, habría que reconocer que lo que empezó como una gran crisis financiera y se convirtió en una profunda crisis económica, ahora está derivando, como consecuencia del despilfarro de muchos gobernantes en una gran crisis de falta de empleo, de educación, de seguridad y de salud. Son alarmantes los elevados niveles de desempleo no sólo en nuestro país, sino también en la mayoría de los países de América Latina. De no tomarse medidas, existe el riesgo de que llegue a ser una grave crisis humana y social con implicaciones políticas muy importantes.

No hay naciones más productivas, solo hay leyes y sistemas económicos que promueven o inhiben la productividad y el progreso. Señores del Gobierno, corrijan el rumbo del país, escuchen tantas voces que se han unido para decirles: Menor gasto público, mayor crecimiento del patrimonio y de los ciudadanos. BAJOS IMPUESTOS, POCOS REGLAMENTOS Y SEGURIDAD, SON LA BASE DE LA PRODUCTIVIDAD Y EL CRECIMIENTO QUE NECESITA EL SALVADOR.

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